Alimentación

Uno de los puntos esenciales a los que debes prestar mucha atención es a tu alimentación ya que de una buena dieta dependerá en gran medida el desarrollo correcto y sano de tu bebé. Si eres muy organizada y te gusta guisar y comer sano, no tendrás ningún problema. Sin embargo, si por el tiempo requieres comprar lo más sencillo o preparado, necesitarás pensar en cambiar este hábito. Varía tu alimentación para que siempre te resulte agradable. En relación a la llamada “comida rápida” como hamburguesas, pizzas, bebidas gaseosas, etc. Te podemos decir que en este momento debes evitarla ya que sólo perjudican a tu bebé y a ti ya que no es una fuente adecuada de nutrición. Para cambiar este tipo de alimentación te sugerimos que planees tus comidas con anticipación para asegurarte de que ingieras los doce grupos de alimentos diarios.

Si por ejemplo acostumbras desayunar en la oficina, lo mejor será que ahora tomes un desayuno planeado antes de salir de tu casa.

Recuerda que es importante que evites los caramelos, papas fritas, hamburguesas dobles, frutas enlatadas en almíbar, galletas saladas, refrescos y bebidas endulzadas; así como café y cigarro. Procura comer refrigerios de frutas frescas, jugos de frutas naturales, pan integral, palitos de queso, huevo cocido. Si trabajas fuera de tu casa, una buena alternativa es una pequeña hielera donde puedas llevar tu alimento sin temor a que el medio ambiente lo perjudique.

Organízate

Realmente, si te organizas comprando en el súper una lista ya diseñada de acuerdo a los platillos que vayas a preparar, todo será más sencillo. No te llevará mucho tiempo extra el prepararte por la mañana una ensalada o un sándwich de atún para la oficina en lugar de pedir o pasar por una hamburguesa. Puedes llevarte un poco de fruta picada. Si el cocinar todos los días te resulta conflictivo, una solución puede ser que organices tu tiempo para hacerlo cada tercer día y de esta forma todos los días comerás lo que realmente tu bebé requiere. Así como el tiempo no es pretexto para tener una buena alimentación, tampoco debe serlo el presupuesto, ya que te sale más caro comprar comida preparada que prepararla en casa. Por ejemplo un litro de jugo o de leche es más económico que uno de una bebida gaseosa. Si al final del día no has comido vegetales o fruta amarilla, será necesario que al llegar a tu casa consumas una zanahoria cruda y desinfectada o una rebanada de melón. Estos nuevos hábitos te beneficiarán ya que cuando tengas a tu bebé en brazos y lo veas sano y feliz, decidirás continuar con la misma alimentación para toda tu familia.

El Colesterol

Es necesario para el desarrollo del feto. De hecho, tu cuerpo aumenta automáticamente su producción, subiendo los niveles sanguíneos de colesterol entre un 25% y un 40%. Esto no significa que debas seguir una dieta alta en colesterol ya que muchos alimentos ricos en el mismo tienen mucha grasa y calorías. Puedes comer un huevo diario, queso, mayonesa, mantequilla, etc. Aunque los demás miembros de tu familia no deben comerlo con tanta facilidad.

Si Eres Vegetariana

Puedes tener un bebé sano sin necesidad de cambiar tus costumbres alimentarias. Sin embargo, es muy importante que consideres que al no comer carne debes sustituirla por los mismos nutrientes. En cuanto a la proteína puedes obtenerla tanto de la leche como del huevo si es que si acostumbras este tipo de alimento. Si sigues un vegetarismo estricto, necesitarás combinaciones de vegetales para alcanzar las cinco raciones de proteínas aconsejadas. El calcio puedes obtenerlo también de los productos lácteos, pero si no los consumes, deberás prestar atención especial a tu alimentación ya que aunque muchos productos de la soya tienen calcio, también llegan a tener sacarosa. Debes elegir soya pura. La tortilla puede proporcionarte calcio. Como sabes la vitamina B12 se encuentra principalmente en los alimentos animales por lo que requerirás de un suplemento vitamínico que la contenga así como ácido fólico y hierro. La vitamina D no está en los alimentos, excepto en el aceite hígado de pescado, y tu piel la produce con la ayuda de los rayos del sol. Por esta razón es que la mejor forma de obtenerla será a base de leche enriquecida con 400 mg. de vitamina D por litro. Sin embargo, si no consumes leche lo mejor será que tu médico te indique qué debes comer para darle a tu bebé lo necesario para su correcto desarrollo.

Lo Más Aconsejable

En tu alimentación durante tu embarazo es el pollo o pescado asados a la parrilla (el pescado del mar es menos probable que esté contaminado que el de ríos y lagos). Algunos expertos aconsejan un máximo de 200 gr. de atún o bacalao por semana y recomiendan evitar por completo el pez espada por su concentración de mercurio. Recuerda quitar toda la grasa visible y la piel de carnes y aves de corral antes de cocinar ya que los productos químicos con los que se alimenta el ganado tiende a concentrarse es estas partes del anima. Por esta misma razón te aconsejamos no comer vísceras como hígado y riñones muy frecuentemente. También te sugerimos comer papas asadas para evitar las grasas, vegetales de hoja verde y frutas amarillas que son ricas en betacaroteno lo cual protege y puede contrarrestar los efectos negativos de las toxinas de los alimentos (es fundamental que laves perfectamente y desinfectes todas estas frutas y verduras), un taco y si en alguna ocasión se te antoja, puedes comer una hamburguesa sencilla, un poco de pizza o ensalada que no esté muy condimentada. Usa los endulzantes a discreción y evita por completo los que contengan sacarina ya que ésta atraviesa la barrera de la placenta y puede ocasionar efectos desconocidos a largo plazo sobre el feto. Es necesario también evitar los productos que contengan aspartame; así como los aditivos dudosos que se encuentran en los alimentos procesados. Elige productos de preferencia sin colorantes, aromatizantes artificiales ni conservadores. Evita también embutidos y todos los alimentos conservados con nitratos y nitritos.

Todo esto no significa que te conviertas en una persona fanática de la alimentación. Simplemente es importante que consideres que debes consumir ciertos productos indispensables para la nueva vida que llevas dentro.

Una observación importante es que no todo lo natural es lo mejor ni todo lo químico es lo peor. Ya que hay algunos de estos productos que son inofensivos y hasta benéficos; así como hay los naturales con grasas animales que provocan enfermedades del corazón.

Es bueno que leas las etiquetas de nutrición de los productos que compras ya que en ella se encuentran enlistados los ingredientes por orden de importancia, siendo el primero el más abundante, y el último el más escaso. Sin embargo, es necesario que sepas que no todas las etiquetas están hechas para ayudar al consumidor, sino para vender el producto. Y que tanto las letras pequeñas como las grandes son importantes de leer y de no creer tanto en ellas pues a pesar de que el empaque diga “enriquecido con…” al leer el contenido resulta que es el ingrediente de menor cantidad. De cualquier manera, un alimento que sea rico en una amplia variedad de nutrientes valdrá la pena comprarlo. Es mucho mejor ingerir un plato de avena que realmente aporta vitaminas que un plato de cereales refinados con un 50% de azúcar y que tiene unas vitaminas y minerales añadidos de poco valor.

En cuanto a Frutas y Verduras

Es necesario que las laves perfectamente y las desinfectes. Cuando sea posible, pélela para suprimir los productos químicos residuales de la superficie, especialmente en pepinos, berenjenas, manzanas y tomates. Toma en cuenta que todas aquellas frutas y verduras que se ven brillantes como si fueran de cera, son las de mayor riesgo ya que seguramente fueron protegidas por pesticidas. Los productos menos atractivos suelen ser los más sanos. Así mismo, elige preferentemente productos que no sean de importación ya que algunos países pueden utilizar niveles más altos de pesticidas.

Precaución

Es importante que te alimentes de manera segura. Los productos químicos contenidos en algunos alimentos pueden causar desde un ligero trastorno estomacal hasta una enfermedad grave. Por esto, lo ideal es que evites los platillos que no hayan sido preparados en buenas condiciones sanitarias, los que hayan sido almacenados sin refrigerar durante más de dos horas, latas que estén infladas, huevo crudo o poco cocido y cualquier tipo de carne , pescado o aves de corral poco cocidos o crudos. Es fundamental que quien prepara las alimentos haya lavado bien sus manos con agua y jabón antes de cocinarlos. Asimismo, las manos deben estar perfectamente limpias antes de comer.