Relájate y Disfrútalo…

Primero que otra cosa, es importante que siempre tengas en cuenta que tu bebé necesita verte y sentirte alegre y tranquila. La decisión de alimentarlo tu misma; darle suplemento de fórmula o alimentarlo totalmente a base de este tipo de leche es tuya. Así mismo, el hecho de regresar a trabajar; hacerlo por medio tiempo o no regresar. Recuerda que es necesario que tengas bien en claro que tu prioridad son él, tu esposo y tus otros hijos, si ya los tienes. Si puedes alimentarlo tú misma, será ideal pero si por cualquier circunstancia, necesitas ayudarte en cierta medida de la leche de fórmula; no te sientas mal.

Invierte Tiempo en Tu Bebé

Si trabajas trata de regresar a tu empleo cuando tu bebé ya tenga 16 semanas. Ya que mientras más tiempo pases con él podrás entablar una mejor relación entre ustedes y la lactancia tendrá mayor posibilidad de continuar exitosamente.

Si te es posible, sobre todo al principio, es conveniente que trabajes medio tiempo ya que de esta manera podrás pasar más tiempo con tu bebé y no perderá tantas lactaciones. Inclusive, trata de llevar a casa trabajo que no sea necesario realizar en la oficina; de manera que puedas lactarlo cuando lo requiera. Aliméntalo, de ser posible dos veces antes de irte y dos al regresar. Si tienes que llevarlo a la casa de la persona que lo atenderá, organízate de tal manera que le des de comer ya en la casa de esta persona. Y cuando lo recojas, no esperes hasta llegar a tu casa para lactarlo. Antes de regresar a tus labores, es conveniente que realices algunos ensayos de cómo va a ser la situación cuando no estés. Inclusive es importante que practiques el hecho de extraerte leche fuera de tu casa. La primera vez que salgas, no lo hagas por un espacio mayor de dos horas.

Acostumbrándolo al Biberón

Así mismo, debes ir acostumbrando a tu bebé al biberón. Pero no debes introducirlo antes de las primeras seis semanas ya que esto puede causarle confusión puesto que es diferente la técnica de succión entre el pecho y el biberón. Así mismo es importante que tu producción de leche esté bien establecida. De hecho tampoco es prudente que inicies con el biberón mucho después de este tiempo aunque no vayas a regresar a tu trabajo tan pronto ya que conforme va creciendo es más difícil que lo acepte.

Para cuando tengas que ausentarte puedes decidir si prefieres darle fórmula o extraerte leche. Si te es posible hacer esto en tu lugar de trabajo y tienes forma de almacenarla y congelarla, estupendo. Pero si no hay manera de congelar, y transportar; tendrás que desecharla. De cualquier manera, es necesario que aprendas a extraer la leche para evitar que se tapen los conductos y tu producción disminuya. Sin embargo, es posible que la tensión del trabajo haga que tengas menor cantidad de leche.

Si notas que tu bebé no está desarrollándose adecuadamente, tendrás que alimentarlo un mayor número de veces mientras estés en casa; tratar de regresar un momento a medio día. O bien recurrir a un suplemento de fórmula. En este caso, recuerda darle el pecho antes que el biberón para evitar perjudicar tu producción.

Si Otra Persona lo Alimenta

Es muy importante que la persona que se quede al cuidado de tu bebé mientras estás ausente, entienda perfectamente que no debe darle leche, jugo ni agua por lo menos durante dos horas antes de tu regreso ya que de lo contrario, cuando llegues él no aceptará tu leche pues estará satisfecho. Si tu trabajo requiere que viajes, es muy importante que regreses el mismo día. Sin embargo si esto no te es posible. Es indispensable que dejes suficiente dotación de leche congelada o que de antemano acostumbres a tu bebé a la leche de fórmula. Durante tu viaje, recuerda extraer leche cada tres o cuatro horas para no disminuir tu producción. A tu regreso, con descanso y lactaciones continuas lograrás reestablecer la cantidad normal.

Ojo con tu Ropa

En cuanto a ti, es importante que cuides mucho tu ropa. Es decir, es conveniente que uses blusas sueltas y de colores obscuros o estampadas. Esto es por la leche que pudiera escapar para que no manche tu ropa de manera desagradable. Elige blusas que puedan abrirse con facilidad y que la tela no se arrugue. Utiliza almohadillas de protección y lleva siempre reserva en tu bolsa para cambiarlas cuando se mojen.