Generalidades

Las contracciones suelen empezar a preparar al útero para el parto en algún momento después de la semana veinte de embarazo ya que sus músculos se están disponiendo para las contracciones reales, las cuales deberán empujar al bebé fuera de la matriz cuando sea el momento. Las puedes sentir antes y de manera más intensa si ya has tenido otros bebés. Notarás estas contracciones en forma de un endurecimiento del útero, el cual no te producirá dolor pero te resultará posiblemente incómodo. Este endurecimiento comienza en la parte superior y se extiende poco a poco hacia abajo antes de que se produzca una nueva relajación.

Duración e Intensidad de las Contracciones

Estas contracciones suelen durar unos treinta segundos el cual es tiempo suficiente para que practiques tus ejercicios de respiración. Sin embargo, pueden durar dos minutos o más. Conforme se acerca el momento del parto, es decir, hacia el noveno mes, es posible que las contracciones sean más frecuentes e intensas. Pueden inclusive ser a veces dolorosas por lo que es más difícil distinguirlas de las del parto. Aunque las contracciones de Braxton Hicks no son suficientemente eficaces para expulsar al feto, pueden hacer que empiecen los procesos previos de dilatación ayudando así al parto antes de que éste haya comenzado realmente.

Relájate

Para evitar cualquier molestia que estas contracciones puedan ocasionarte, intenta relajarte, recostarte, caminar o cambiar de posición ya que esto puede ayudarte.

A pesar de que este tipo de contracciones no son una verdadera dilatación, pueden ser difíciles de diferenciar de las que preceden a un parto prematuro por lo que es importante que cuando veas a tu médico le detalles cómo han sido. De hecho, si son frecuentes, es decir más de cuatro por hora, deberás comunicarte de inmediato con él. Así mismo, si van acompañadas de dolor de abdomen, espalda o pelvis; o por cualquier tipo de flujo vaginal fuera de lo normal.