A la edad que tiene ahora tu bebé no debes preocuparte por las grasas y el colesterol ya que estos no ofrecen peligro alguno. Al contrario, se cree que son indispensables para el adecuado crecimiento y desarrollo del cerebro.

Los médicos recomiendan la leche materna por lo menos durante los primeros seis meses o un año y leche entera después del destete. La leche descremada y las leches bajas en grasa no son alimento apropiado para niños porque sus altos niveles de sodio, provocan un esfuerzo excesivo a sus riñones. Desafortunadamente no hay suficientes pruebas científicas para precisar que cantidad de grasa es insuficiente o excesiva en la infancia. Quizá lo mejor es moderarse. Al mismo tiempo porque es necesario que los hábitos que adquiera ahora sean cimientos firmes para una alimentación saludable en un futuro.

Es importante que sigas dándole leche entera durante algún tiempo y no limites el huevo y el queso, pero, enséñalo a disfrutar de un régimen adecuado de alimentación. A partir de los dos años, tu bebé ya podrá incluirse en el régimen alimentario del resto de la familia en el cual de 50 a 55% de las calorías provengan de hidratos de carbono, 15 a 20% de proteínas y sólo un 30% de grasas de las cuales no más del 10% deben de ser saturadas y 10% no saturadas o aceite de oliva. No reduzcas las grasas abajo de este nivel sin consultar a tu médico ya que la Asociación Norteamericana del Corazón, es esto lo que recomienda como indispensable para una buena alimentación.

Grasas

Es muy importante que no acostumbres a tu bebé a comer demasiada grasa. Por ejemplo, no le des mantequilla, pues si le untas esta a sus panes y se la agregas a sus alimentos; cuando sea mayor le será difícil tratar de reducirla. Y si no lo acostumbras a ella. Cuando la coma, le será suficiente una pequeñísima porción. Debes evitar cocinar comida frita. Es preferible que las papas se las prepares o se las pidas asadas. Así mismo el pescado, el pollo, etc. Es importante que leas cuidadosamente las etiquetas para que no compres productos altos en grasa que causarán daño a tu familia. Utiliza preferentemente sartenes y ollas que no se pegan para disminuir en gran parte el uso de aceites. Al hornear reduce la grasa y reemplázala con cantidades equivalentes de líquido. Evita comidas rápidas especialmente hamburguesas pues tienen un gran contenido de grasa, colesterol y sal. Además de ser muy pobres en nutrientes. En cuanto a los aceites, es importante que elijas entre los mejores y los buenos tratando de evitar al máximo los malos: Los mejores son aceite de soya, maíz, girasol, alazor, colza, olivas y aguacate. Los buenos son: margarina con una sola relación de grasas no saturadas a saturadas, o preferiblemente aceite de maní, aceite de semilla de algodón. Los malos son: aceite de coco, palma, manteca de cacao, sebo de carne, manteca de cerdo, mantequilla, grasa hidrogenada vegetal o de pastelería, grasa de pollo u otra ave, grasas parcialmente hidrogenadas. Si tu familia prefiere el sabor de la mantequilla, debes usar pequeñas cantidades. Por ejemplo, una cucharadita por persona al día, no les afectará; pero no más de esa cantidad.

Productos Lácteos

Es necesario que elijas tipos de queso adecuados para tu bebé y tu familia ya que hay algunos que aunque tienen un gran contenido de proteína y calcio, como el suizo, mozzarella, Cheddar y Gouda, tienen también un alto contenido en grasas saturadas y colesterol. Busca quesos bajos en grasa y sodio como el emental, mozarella parcialmente descremado y otros de leche descremada. Pero úsalos moderadamente. Si desde ahora que tu bebé está iniciando a conocer sabores, lo acostumbras a poca grasa y sal, irá desarrollando el gusto por la buena nutrición. En este momento no es conveniente que le des leche descremada pues aún es muy pequeño. No debes darle helados comerciales ni otros postres congelados pues contienen grandes cantidades de azúcar.

Proteínas y Fibra

Las proteínas en cantidades adecuadas son muy importantes para tu bebé y toda tu familia, pero recuerda checar que tengan un bajo contenido en grasas y colesterol como pescado, aves sin piel, queso vegetal como el de soya, frijoles secos, etc. La carne roja no se la des más de tres veces por semana, pero si es importante que no la suprimas a menos que él disponga de otras fuentes de hierro en su dieta. La fibra como el salvado de avena y la pectina que se encuentra en las manzanas y en la avena reducen en cierta forma los niveles de colesterol en la sangre por lo que es conveniente que las incluyas en su alimentación. El pescado también suele tener este efecto de reducción probablemente sea por los aceites omega-3. Acostumbra a tu bebé a diferentes variedades de pescado fresco pero ten muchísimo cuidado con las espinas.

Huevo

El colesterol que contiene el huevo está básicamente en la yema. Dos claras equivalen a un huevo entero por lo que si una receta te pide varios huevos, es preferible que utilices sólo las claras o por las menos yemas posibles. Tanto niños como adultos no deben comer más de tres yemas por semana. Por lo que es prudente que a partir de los 18 meses, le sigas dando un huevo diario a tu bebé pero que reduzcas la cantidad de yemas. Recuerda que los huevos que incluyes en los postres y comida cuentan en la suma.

Protege su Corazón

Dale desde que inicie con alimentación sólida, una dieta baja en sal y azúcar. Un régimen alto en ácidos grasos omega-3 que se encuentran en el pescado pero no le des cápsulas de aceite de pescado ya no está demostrada su eficacia. A partir de su segundo año, su alimentación debe ser baja en grasas saturadas y colesterol. Vigila que su peso y estatura vayan dentro de lo normal para su edad y que no tenga sobrepeso. No fumes ni permitas fumar en tu casa. Enséñale a tu bebé desde pequeño a disfrutar de rutinas de ejercicio físico. Si su tensión arterial es alta, sigue las instrucciones que te de el médico para controlarla.