Várices

Las várices comúnmente son una característica familiar, por lo que es importante que las prevengas desde el principio de tu embarazo. Recuerda que tienden a empeorar durante los meses siguientes. Las venas sanas llevan la sangre desde las extremidades hasta el corazón. Ya que trabajan contra la fuerza de gravedad, tienen unas válvulas que impiden el retroceso de la sangre. Algunas personas no tienen estas válvulas o las tienen defectuosas por lo que la sangre se acumula en las venas, donde la presión de la gravedad es mayor y se produce el abultamiento de las várices. Esto regularmente ocurre en las piernas y algunas veces en el recto o la vulva. El problema de las várices resulta más frecuente en quién sufre de obesidad; y se presenta cuatro veces más en las mujeres que el los hombres. Si eres susceptible a las várices, estas pueden hacer su aparición durante los primeros meses de tu embarazo. Esto puede deberse al aumento de la presión del útero sobre las venas de la pelvis lo cual aumenta la presión sobre las venas de las piernas; puede ser también por el incremento del volumen de sangre o porque las hormonas del embarazo relajan el tejido muscular de las venas.

Síntomas y Prevención

Es fácil reconocer los síntomas de las venas varicosas pero su gravedad es variable por lo que pueden llegar a provocar dolor intenso, suave, pesadez, o pueden no producir sensación alguna. Se pueden ver como una pálida sombra de venas azuladas o bastante visibles y protuberantes desde el tobillo hasta la parte alta del muslo. En las situaciones graves, la piel que cubre las venas se hincha y se torna seca e irritada. Llega a suceder que se desarrolle una tromboflebitis que es la inflamación de una vena en relación con un coágulo sanguíneo. Afortunadamente, se pueden prevenir o suavizar los síntomas de las venas varicosas del embarazo. Para esto debes evitar un excesivo aumento de peso, no levantes objetos pesados, no permanezcas largos periodos de pie o sentada. Cuando estés sentada, procura elevar tus pies por encima del nivel de tu cadera. Cuando te acuestes, levanta las piernas colocando una almohada bajo los pies o bien acuéstate de lado. Utiliza medias o calcetines elásticos no muy apretados; pero póntelos antes de levantarte de la cama para no dar oportunidad a la sangre a que se acumule en las piernas (no las uses para dormir), no uses ropa apretada como fajas, cinturones, ligas, medias con elástico arriba, zapatos ajustados, etc. Al defecar, es importante que no hagas esfuerzo, no fumes, haz ejercicio como caminata y recuerda tomar vitamina C. En la mayoría de los casos, el problema de las várices desaparecerá o por lo menos disminuirá después del parto; más o menos cuando llegues al peso que tenías antes de tu embarazo.