El embarazo….esa etapa idílica, perfecta y maravillosa donde todo es comer dulces, acariciarte la barriga, dar paseos e incluso hacer yoga para embarazadas, ja ja ja, me río yo de todo eso. Hay muchos embarazos “buenos” en los que la futura mamá está radiante y todo es perfecto pero seamos realistas, te puede “tocar” un embarazo “malo”, como el que me tocó a mí. Pues bueno, no pasa nada, hay que sacar el lado positivo de todo y es que sólo son unos meses y el resultado es el mejor regalo del mundo.

Tengo una amiga que pasó por muchas náuseas y vómitos durante los primeros meses pero cuando estos pasaron todo volvió a la normalidad y tuvo un embarazo fabuloso.

En mi caso, no tuve náuseas ni vómitos y creía que iba a tener mucha suerte, hasta que la mañana del 31 de diciembre de 2014, en mi octava semana de embarazo, amanecí manchada de sangre. ¡ooohhh noooo creí morir! Me puse corriendo a mirar en blogs, chats, en internet en general y fue horrible. No miréis en foros ni chats!! Casi me vuelvo loca, lo primero que hay que hacer es relajarse y no ponerse en lo peor (lo contrario de lo que hice yo). Llegué a urgencias llorando como una magdalena y allí fué cuando vi a mi gordi por primera vez, allí estaba, pegada a mi útero sin inmutarse. Resulta que tenía placenta previa (la placenta se sitúa en el cuello del útero) y por eso el sangrado. Me mandaron reposo en cama una semana y volver a revisión. Uff, que susto y que miedo.

pacenta

Nota a las lectoras: Si sangráis, nada de asustaros, ni poneros nerviosas, id a urgencias,que la mayoría de las veces son sangrados sin importancia y no, como siempre se piensa, un aborto.

Después de ese susto y de estar en reposo 4 semanas, mi bebé iba creciendo y la placenta subiendo. Pero mi miedo a que algo fuera mal seguía ahí.

Empecé a trabajar otra vez y mi vida normal hasta que en la revisión de la semana 20 nos llevamos otro susto mortal. Tenía el líquido amniótico bajo mínimos y me mandaron a urgencias corriendo porque “lo más seguro” (estoy de “lo mas seguro” hasta el moño) es que tuviera la bolsa rota.Oligoamnios severo , me puso en un papel. Me tuvieron esperando en la sala de espera muchísimo rato y mi cabeza no paraba de pensar que todo había acabado. Lo de la placenta previa, no era ya nada, comparado con ésto.

Me exploraron y NO tenía la bolsa rota, menos mal!

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Me mandaron reposo y volver después del fin de semana a que me vieran.

Pasó el fin de semana de locura buscando en internet todo tipo de alteraciones del líquido amniótico, posibles causas y consecuencias. Todo lo que leía cada vez era peor….

Volvimos a revisión y el líquido había aumentado un poco así que me mandaron reposo y revisión en una semana.

La semana siguiente no estaba la ginecóloga que me veía siempre. Me tumbé en la camilla y me preparé para la ecografía. Nerviosísima como siempre. El médico empezó la exploración y se puso a resoplar y a decir: “madre mía si no se ve el estómago, parece que está aquí pero es muy pequeño, no es normal, uf uf, ¿no se lo han dicho nunca?, y el feto es muy pequeño para la edad gestacional… A medida que él iba hablando me estaba poniendo taquicárdica, intentando controlar el llanto. Para terminar me dice: ” bueno como ya no puedes abortar pues vente mañana a que te vea mi compañera y ya veis que hacer” y así, tal cual, me despachó de allí.

Nota: hoy,mi niña, de casi 5 meses, tiene su estómago perfecto.

Salí de la consulta para morirme otra vez y con la tensión a 160/110. Inmediátamente llamé para pedir cita a mi ginecóloga privada y por la tarde fuimos. Me revisó y dijo que ella si veía el estómago pero que lo que pasara sería lo que Dios quisiera. Con esas, me fuí de la consulta para no volver más.

En todas las visitas me recomendaron realizarme la amniocentesis para ver porqué estaba el líquido tan bajo pero yo no quise porque era asumir un gran riesgo para el feto.

Mientras tanto estaba con pastillas para la tensión.

Regresamos con la ginecóloga “de siempre” para “ver que hacíamos”. Ella me tranquilizó diciéndome que el estomago era normal y que el tamaño del feto un poco pequeño pero no para alarmarse. El líquido seguía bajo.

A la semana siguiente, creo que era la 25, el liquído habia aumentado hasta entrar casi en los niveles más bajos dentro de la normalidad. Así que, por fín, me fuí un poco más tranquila a casa.

Para no cansaros…Continuará…. Podéis preguntar lo que queráis del tema, porque aquí está muy resumido y seguro que se me han olvidado cosas

Post Data: ¿Qué me enseñaron todas estas semanas?

Que no existen verdades absolutas

Que los médicos siempre se ponen en lo peor

Que hay que tener fe

Que los nervios no traen nada bueno

Que hay que mirar en internet lo justo y sin que se nos vaya la cabeza

Que sólo hay que quedarse con lo positivo

Que un diagnóstico prenatal es sólo un papel

Que la vida se abre camino………