Hemorroides

Las hemorroides son venas varicosas del recto. Frecuentemente la causa de estas várices es el estreñimiento o por lo menos ayuda a complicar el problema. A las hemorroides también se les denomina almorranas y pueden provocar prurito y dolor además de hemorragias. Las cuales pueden también tener su origen en las fisuras o grietas que aparecen en el ano por el estreñimiento y pueden acompañar a las hemorroides o aparecer de manera aislada. Generalmente son muy incómodas y muy dolorosas. Es necesario, que en caso de que tengas molestias de este tipo, lo comuniques a tu médico ya que sí puede tratarse de hemorroides pero también puede ser algo diferente que sólo un médico puede realmente diagnosticar.

Hemorragia

El sufrir una hemorragia siempre es motivo de preocupación. Sin embargo, la hemorragia del recto no pone en riesgo a tu bebé. Cuando esto llega a suceder durante el embarazo, generalmente se debe a hemorroides externas y en ocasiones por hemorroides internas.

Cuidados

Es necesario que lleves a cabo los cuidados adecuados para evitar una solución médica radical. De hecho, cuidándote bien, puedes conseguir que las hemorroides no sean crónicas y que desaparezcan. Para esto lo primero que debes hacer es evitar el estreñimiento. No realices esfuerzos al ir al baño; de hecho, el sentarte con los pies sobre un taburete puede facilitar tu evacuación.

Mantén totalmente limpia la zona desde la vagina hasta el recto; es conveniente que después de cada deposición limpies la zona con agua y seques suavemente de adelante para atrás utilizando papel higiénico blanco. Toma baños de asiento dos veces al día. Aplica compresas heladas. Realiza los ejercicios de Kegel que te explicamos en la sección de “ejercicios”; éstos te ayudan a mejorar la circulación en esta zona. Si al sentarte, sientes dolor, utiliza un cojín especial que tiene la forma de una llanta con un hueco al centro. Procura acostarte varias veces al día de preferencia de costado. Así mismo cuando duermas, será conveniente que lo hagas de lado para evitar una presión sobre las venas del recto. Evita también estar mucho tiempo sentada o de pie. Sólo si tu médico te autoriza, podrás tomar algún medicamento.