Escuela para Bebés

Las clases formales a esta edad que tiene ahora tu bebé, no son necesarias. Lo importante en este momento es que le des todo tu amor, tu paciencia, tus cuidados.

Puedes informarte acerca de los gimnasios para bebés. Esto puede ser bueno ya que aquí él tendrá la oportunidad de convivir con otros niños. Llévalo a un parque o jardín. También es bueno, que tú conozcas a mamás y converses con ellas, ya que así tanto ellas como tú pueden aprender nuevas ideas.

Zapatos

Como tu bebé está empezando a caminar, lo ideal es que esté descalzo, si la superficie del piso es segura y no es muy fría; ya que algunos médicos han descubierto que los pies al igual que las manos se desarrollan mejor desnudos. Además estar descalzo, ayuda a fortalecer los arcos y los tobillos. Incluso caminar sobre arena es muy positivo ya que obliga a los músculos a trabajar más. Sin embargo, necesitarás algunos zapatos para cuando sales, etc. Escógelos con suela flexible, que la punta se pueda doblar hacia arriba. Muchos médicos recomiendan los de lona. Otros opinan que se deben usar los tradicionales. Lo mejor será que tu pediatra te aconseje. No compres botita de tobillo alto pues encierra demasiado y estorba al movimiento. Evita zapatos que aumentan el sudor. Si compras botas para lluvia, quítaselas en cuanto ya no las necesite. Es importante que las suelas sean antiderrapantes para evitar resbalones y caídas. Si son lisas, frótalas con lija. asegúrate que la parte de atrás del zapato sea firme. Y que no tenga costuras que puedan rozar la piel del pie. Es mejor que le quede un poquito grande pero nunca apretado. Cuando se los pruebes en la tienda, hazlo con sus calcetines puestos pues la medida variará un poco. Para saber si el zapato tiene la medida correcta, trata de apretarlo en su parte más ancha. Si puedes pellizcar un pedacito con tus dedos, el ancho está bien. Si es mucho, significa que está muy grande y si no puedes pellizcarlo, es que está muy pequeño. Para probar la longitud, empuja su piecito hacia la punta del zapato y si cabe tu dedo en el talón, está bien. Debes revisar la medida de los zapatos que usa tu bebé semanalmente, ya que está creciendo tan rápido que puede ser que en seis semanas o quizá en tres meses ya no le queden. Los estilos sofisticados no son adecuados para él. Busca zapatos anchos del empeine y punta y que tengan tacón plano. Recuerda que el zapato se adapta al pie de quien lo usa por lo cual no es conveniente que tu bebé use los zapatos de sus hermanitos. A menos que sean zapatos de fiesta que casi están nuevos y los tacones no están gastados.

Enseñándolo a ir al Baño

Si tu bebé es muy regular en sus evacuaciones. Es decir, todos los días lo cambias a la misma hora, entonces te será fácil desde ahora tratar de irlo enseñando a usar el inodoro. De no ser así, tendrás que esperar a que sea capaz de entender instrucciones y seguirlas. En muchas ocasiones te puedes dar cuenta cuando tu bebé está evacuando. En ese momento dile lo que está haciendo utilizando siempre la misma palabra “popo”. Es prudente que le enseñes el pañal sucio para que vea lo que es. Darte cuenta de cuando está orinando es difícil, a menos que lo haga cuando lo estás bañando o cambiando, de ser así aprovecha la oportunidad y dile “pipi”. Tu bebé aprenderá más fácil si te acompaña al baño, y se da cuenta para qué lo ocupas. Inclusive, si él quiere, puedes permitirle que le baje al agua. Si él quiere sentarse en el inodoro cómprale una tapa para su edad. Permítele que ensaye pero nunca lo dejes solo. Cuando se canse de la posición levántalo. Si ahora se siente cómodo en su entrenador o el inodoro, no le tendrá miedo más adelante. No le permitas sentir asco de lo que su cuerpo expele. No hagas caras, ni comentarios desfavorables acerca del olor cuando lo estás aseando. Hacia el final del primer año, tu bebé es aún bastante maleable por lo que es un buen momento para intentarlo. Pero no lo fuerces. Estimúlalo y espera a que esté completamente listo. Esto quizá lo logres hasta terminar el segundo año, o quizá hasta el tercero.

Empieza a Morder

Es muy lógico y normal que tu bebé quiera estrenar sus dientes mordiendo todo lo que está a su alcance, incluso tu misma. El no sabe que esto produce dolor ya que un sin fin de veces ha mordido sus juguetes, su cuna, su aro de dentición y nadie le ha reprochado nada. Al morder y escuchar en respuesta un grito, él se siente motivado a seguirlo haciendo. El regresarle la mordida, es contraproducente pues él piensa que si mamá o papá lo hacen, él también está autorizado. Lo mejor será decirle un firme “no” y distraerlo con un juguete, canción o cualquier actividad. Debes hacer esto cada vez que muerda y finalmente entenderá.

Cómo Cuidar su Cabello

Si tu niña tiene una cabellera abundante, y el peinarlo es motivo de rabietas y problemas. La solución ideal es cortar el cabello lo más que sea posible y de esta manera todo quedará solucionado. Sin embargo, si no quieres hacer esto, puedes seguir los siguientes consejos: Antes del baño, desenrédale el cabello. Utiliza algún acondicionador infantil. o un shampoo adicionado con acondicionador. Usa un peine de dientes bien separados o un cepillo con las puntas de las cerdas cubiertas de plástico. Desenreda empezando por las puntas del cabello, manteniendo una mano firmemente sobre la raíz para minimizar el dolor que produce el jalar al cepillar. Si es necesario que utilices una secadora de cabello, gradúalo en frío o casi frío para no dañar su cuero cabelludo. Evita hacerle trenzas, coletas o jalarle demasiado el cabello para cola de caballo pues estos estilos pueden provocar lugares de calvicie. si de todas manera quieres peinarla de esta manera, no jales demasiado ni aprietes. No utilices ligas, sino, pasadores o bandas revestidas. Es conveniente cada dos meses rapar para que el cabello crezca sano. Córtale el fleco cuando le llegue a los ojos. No la acostumbres tampoco al uso diario de diadema ya que esto puede ocasionar que el cabello se ponga ralo en esa área. Peina a tu niña cuando esté tranquila y descansada. Puedes darle un juguete para que se distraiga mientras que la peinas. O colocarla frente al espejo para que vaya viendo el cambio.

Qué Hacer con sus Temores

Tu bebé puede llegar a tener temores que aunque puedan parecerte sin importancia, para él realmente la tienen. Por ejemplo, estos pueden ser hacia ruidos como el de la licuadora, aspiradora, o cualquier otro aparato eléctrico. Puede también tener temor que lo levanten por los aires o a que le pongas una camiseta por la cabeza, a algún juguete, en fin a cualquier cosa. Para dominar sus temores, es importante que no lo fuerces a enfrentarse a aquello que le asusta. No, hagas broma o burla diciendo que es absurdo tenerle miedo a ese objeto o situación. En el momento que algo le asuste, permítele sentir que cuenta contigo, dándole un abrazo pero no exageres pues puedes hacerle sentir que tiene razón para tener ese miedo; al contrario, haz que se empiece a familiarizar con el ruido o situación. Por ejemplo, si lo que le atemoriza es la licuadora; Cuando la uses, cárgalo y acércalo para que él se de cuenta de que no pasa nada, muéstrale para que sirve y anímalo a tocarla, estando desconectada, pero sin obligarlo si él no quiere. Un vez que haya aceptado tocarla, retira sus manos y ponla a funcionar otra vez para que vuelva a verla. Si le asusta, apágala y repite esto otro día.