A través de los genes podemos transmitir a nuestros hijos diversas herencias. Si tu bebé es muy sensible a algún estímulo, será necesario que trates de evitarlo. Es decir, si le molesta la luz, trata de mantener su habitación con cortinas gruesas para evitar el paso de la misma y que de esta manera pueda conciliar con mayor facilidad el sueño. Si su vista es sensible, proporciónale juguetes de colores suaves y no le des muchos estímulos visuales. Si es muy sensible a los ruidos, trata de mantener el volumen de la música, televisión y demás a un nivel bajo. Sin embargo, esto es solamente en caso de que tu bebé sea difícil pues de no ser así lo estarás acostumbrando a crearle un mundo diferente y cuando se enfrente a la realidad, será muy conflictivo tanto para ti como para él.

Si es muy sensible a los olores, trata de evitárselos en lo posible. Por ejemplo abre la ventana cuando cocines para que no le llegue fuerte el aroma de cebolla y demás. Si su sensibilidad es en cuanto al tacto. No le gustarán las telas o costuras que lo irriten. Es posible que sea sensible a los estímulos. Es decir, si muchos juguetes, mucha gente o movimientos rápidos lo inquietan, será necesario que disminuyas su actividad. Es también importante que comentes cualquier tipo de sensibilidad con tu pediatra ya que de esta forma él podrá evaluar la situación para asegurarse que no hay problema físico que la esté causando.