¿Cómo reconocerlos?

Existen también partos prematuros cuya causa es desconocida pues se llega a dar súbitamente en embarazos normales con mamás sanas. Cuando hay una dilatación prematura, generalmente se puede posponer la expulsión hasta que el bebé esté más maduro. De hecho, un breve retraso puede ser bueno ya que cada día que el bebé permanece en el útero aumenta sus posibilidades de vida.

Es muy importante que conozcas los síntomas de un parto prematuro para que en caso de que llegaras a experimentar algo así, te pongas inmediatamente en contacto con tu médico sin importar la fecha ni la hora del día o la noche.

Entre estos signos está el dolor o presión en la parte baja de la espalda o dolor de espalda diferente al que has ido sintiendo a lo largo de tu embarazo. Así mismo el dolor o sensación de presión en la base de la pelvis, los muslos o las ingles. Otro de los signos son los calambres parecidos a los de la menstruación con o sin diarrea, náuseas o indigestión. Si tu flujo vaginal cambia y se vuelve acuoso o manchado de rojo o color óxido por la presencia de sangre. Es posible también que este tipo de flujo vaya precedido o no por la expulsión de un tapón mucoso gelatinoso. Si existe rotura de membranas habrá una salida de líquido más o menos intensa por la vagina.

Es importante que tomes en cuenta estos síntomas y en caso de padecer alguno de ellos, lo comuniques a tu médico. Sin embargo, aunque llegaras a experimentarlos todos, no significa que estés iniciando un parto prematuro.