Durante estos once meses tu bebé ha logrado realizar muchas habilidades y ha tenido muchísimas cosas que aprender.

Cuando nació, su única forma de poder comunicarse era por medio del llanto.

A los seis meses comenzó a articular sonidos, a comprender palabras, y a expresar sentimientos como felicidad, enojo, etc.

A los ocho meses, empezó a comunicarse a través de gestos y ahora que ya tiene once meses está por empezar si no es que ya lo hizo a pronunciar sus primeras palabras.

En los próximos meses, su comprensión aumentará grandemente y para cuando tenga año y medio te sorprenderá con su avance en comprensión auditiva y producción oral. Para que todo este recorrido le resulte más sencillo, es necesario que cuente con tu ayuda.

Amplía su Vocabulario

Llama a las cosas por su nombre para que él pueda ir relacionando el objeto con la palabra. Es decir, cuando le des su vaso con jugo, dile “vaso” Menciona cada palabra independientemente una de otra, para que no lo confundas. Además de enseñarle el nombre de los artículos de uso diario, menciónale también nombres de animales, lugares como recámara, comedor, etc. Y no olvides los nombres propios como “Luís” para que vaya desarrollando el sentido de identidad. Es importante también que, cuando ya sea apropiado, le empieces a decir los colores empezando por todo lo que veas del mismo tono como por ejemplo “tu camisa es azul”, “tu tren es azul” etc. Contar es algo más difícil que aprender el vocabulario. Empieza por explicarle el concepto de “uno y muchos” ya que esto está más al alcance de su comprensión. Sin embargo, debes empezar a inculcarle algunos conceptos matemáticos básicos. Esto lo puedes hacer cuando vayan subiendo o bajando escalones, contando uno por uno. También pueden ir contando sus juguetes al momento de guardarlos en su bote. De esta manera, estarás a la vez inculcando el hábito de ser ordenado guardando sus cosas sabiendo que todo está completo.

Conceptos

Poco a poco, puedes ir introduciendo conceptos, ejemplificando cada uno de ellos. Esto es, dile: “caliente, frío” permítele a tu bebé tocar por fuera la taza de leche caliente y luego un vaso de agua con hielos. Esto tendrás que hacerlo varias veces repetidamente a fin de que él lo aprenda. Lo mismo puedes hacer con los siguientes: ” grande, chico”, “mojado, seco”, “lleno, vacío”, “pararse, sentarse”, “adentro, afuera”, “arriba, abajo”, etc. Siempre que expliques un concepto tienes que darle el ejemplo para que realmente lo entienda. Explícale también causa y efecto. Es decir, “Vamos a contestar el teléfono, pues está sonando.” “Voy a cambiar tu pañal, porque estás mojado.” “Si rompes tu coche, ya no podrás jugar con él.” De esta manera, tu bebé no sólo aprenderá palabras aisladas, sino que le estarás enseñando comprensión de lo que los rodea y lo harás consciente de las necesidades y sentimientos de otras personas.

Háblale Como a un Adulto

Es muy importante que no trates de imitar la forma en que tu bebé habla, ya que a él le cuesta trabajo unir las vocales y consonantes pero sabe bien cuál es la palabra y si tú empiezas a pronunciarla mal, lo confundirás. Además si tú hablas correctamente, él aprenderá más rápidamente. Puedes decirle frases de adulto y después traducírselas. Esto es, por ejemplo, “Ahora tu y yo vamos a comer”, “Bebé y mamá a comer”. Es importante que vayas introduciendo también los pronombres: “Mamá va a traerle de comer a Luisito”, “Yo voy a traerte de comer a ti”. También pronombres como “mío”, “tuyo” , etc.

Escúchalo y Permítele Contestar

Es muy importante que cuando tu bebé te hable, aunque no le entiendas, lo escuches e incluso le contestes:”qué interesente”, “¿de verdad?” Si tú le haces una pregunta, debes esperar la respuesta, aunque esta sólo sea una sonrisa, un gesto o un sonido. Para tu bebé es muy alentador, sentir que lo que dijo fue entendido. En esta etapa tienes que escuchar perfectamente cada uno de sus sonidos ya que cuando él se refiera al mismo objeto con la misma palabra o sonido, será una muestra de que ya está identificando objetos. Entonces necesitarás alentarlo y aplaudirle el logro aunque no pronuncie bien. Debes también estimularlo para que conteste tus preguntas. Dale alternativas, por ejemplo pregúntale si prefiere jugo de naranja o manzana. Y espera su respuesta, la cual puede ser simplemente volteando la mirada hacia la manzana o probablemente te diga el sonido que él utiliza para designar esa fruta “a-a”.

Corrígelo con Amor

Nunca lo prives de tener lo que él te pide por no saber la palabra o por no pronunciarla correctamente. Muchas consonantes le resultarán difíciles por lo cual no debes forzarlo a pronunciarlas. Poco a poco, a base de práctica lo irá logrando. No lo corrijas con rigor, ni quieras que cada palabra la diga perfectamente. Es importante que le tengas paciencia para que no lo desanimes. Ayúdale dándole órdenes sencillas para que vaya ampliando su comprensión y así cuando menos te lo esperes, él estará formando sus propias frases. Recuerda que la lectura y el relacionar las palabras con las ilustraciones coloridas, le ayudarán mucho también. En esta edad las rimas siguen siendo bastante buenas, ya que aún no puede mantener su atención más de tres o cuatro minutos. También los cuentos de animales, vehículos, etc. pero con pocas palabras y con láminas de ilustración claras.