Todo lo que tiene que saber de la sudamina en los bebés

Aunque se trata de una alteración cutánea transitoria y leve sin mayor relevancia, la aparición de sudamina en los bebés enciende señales de alerta; su aparición se debe a la acumulación del sudor producto de la obstrucción de las glándulas sudoríparas. Aprenda acerca de sus síntomas, tratamiento y prevención acompañándonos hasta el final.

6-.Todo lo que tiene que saber de la sudamina en los bebés

¿Qué es la sudamina?

También conocida como miliaria, es una afección recurrente en países de climas cálidos y húmedos que suele afectar a bebés recién nacidos, aunque se le puede ver en infantes de hasta un año; la raíz del problema es una obstrucción de las glándulas sudoríparas que impiden la eliminación del sudor generando pequeñas ampollas o sarpullido que tiende a confundirse con afecciones más severas.

En líneas generales, se le ve formarse en zonas en las que abunda el sudor – pecho, espalda y cuello – aunque su ubicación varía tanto como la extensión por el cuerpo, causando un aspecto que da lugar a pensar en problemas de cuidado cuando la realidad es que suele desaparecer por sí sola, no deja marcas, cicatrices ni es contagiosa.

Síntomas:

La sudamina se caracteriza por la proliferación de una erupción cutánea parecida al sarpullido; asimismo por la aparición de diminutas ampollas con tendencia a adquirir texturas rugosas o de costra una vez que estallan. ¿Dónde aparecen? mayormente en áreas con mayor presencia de glándulas sudoríparas, es decir, frente, pliegues de la piel, párpados, mejillas, espalda, tórax, axilas, ingle, muslos y brazos.

Potro síntoma clásico es el picor, de ahí que su bebe se mostrará nervioso o inquieto; si no está seguro de que se trate de la afección, conviene consultar al médico para descartar otras patologías.

Prevención y tratamiento:

La mejor manera de prevenir la aparición de sudamina es mantener al bebé fresco a fin de evitar el exceso de sudor ¿Cómo? poniendo en práctica las siguientes recomendaciones:

  • Vístalo con ropa ligera, lo ideal son tejidos de algodón transpirables; evitando abrigarlo demasiado, sobre todo en el verano
  • Refrésquele sumergiéndolo en una bañera con agua templada, evitando la utilización de geles o jabones que puedan irritar la piel; también es importante secarlo sin rozarlo demasiado con la toalla
  • Revise asiduamente su pañal cambiándole al notarle mojado, pues la humedad y acumulación del calor, solo complican el cuadro
  • Evite la exposición al sol tomando previsiones cuando le toque salir al aire libre
  • Intente mantener fresco el ambiente de toda la casa, o al menos, de la estancia donde esté el bebé.

Respecto al tratamiento, una vez que los granitos están presentes, conviene buscar alternativas para disminuirlos; una buena manera es preparar compresas de agua con bicarbonato de sodio que aplicará – con ayuda de un paño suave o gasa – directamente sobre las áreas afectadas.

Por otro lado, los pediatras recomiendan dejar transcurrir el síntoma solo con los cuidados básicos, pues generalmente desaparecen por sí solo tras un par de días. Suponiendo que los granitos sean demasiado molestos para su bebé o que reinciden con frecuencia, los baños con infusión de manzanilla o la aplicación de aloe vera son excelentes remedios naturales, aunque cabe la posibilidad de que el médico platee la utilización de una crema con cortisona

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