Que la mujer embarazada no pueda realizar ejercicio es completamente un mito. Pero ojo, tampoco vamos a ponernos a realizar ejercicios de alto riesgo durante el embarazo. Lo primero que hay que hacer es consultarlo con nuestro médico.
Muchos estudios demuestran que hacer ejercicio mientras se está embarazada no sólo no es nocivo sino que beneficia tanto a la madre como al bebé. Aunque hay que ser conscientes de que con el aumento del peso y del tamaño de la tripa, hay que ir reduciendo el ejercicio y sobre todo nunca llegar a fatigarnos.
Los mejores ejercicios ante esta nueva situación son los aeróbicos porque ayudan a mejorar nuestra captación del oxígeno. También son buenos ejercicios aquellos donde no se realicen demasiados esfuerzos físicos, como el golf o los bolos. Practicar yoga también es una buena opción.
El tiempo y la intensidad dependerá de la salud de la madre, y como decíamos disminuirá según el embarazo vaya avanzando, pero siempre dependerá de si ya realizábamos ejercicio con anterioridad. Si éramos atletas, la intensidad puede ser superior a si sólo hacíamos ejercicio con regularidad. Por supuesto, no es el momento de comenzar a practicar un nuevo ejercicio si éste es exigente.
Quedan totalmente prohibidos, sin embargo, ejercicios que se realicen bajo el agua (submarinismo, por ejemplo) o a grandes alturas. En ambos existe el peligro de hipoxia para el bebe no nato, porque la cantidad de oxigeno disminuye en estas zonas. Tampoco deberíamos practicar ejercicios en los que corremos el peligro de golpearnos fuertemente, como el surf o el ski.


